El Arte de la Regla


Este proyecto nace de la necesidad, no sólo personal, sino colectiva dentro del movimiento feminista actual, de acabar con el estigma social creado alrededor de la regla.

Históricamente, la menstruación se ha convertido en la prueba de que las mujeres somos hombres imperfectos y el patriarcado se ha encargado de mantener viva y favorecer esta creencia apoyando la censura, la medicalización y la desinformación sobre este proceso natural por el que pasamos las (cis) mujeres.

Estas armas que durante décadas se han utilizado para silenciarnos, escondernos y menospreciarnos son contra las que busca luchar esta serie de fotografías, además del empoderamiento y la aceptación del sangrado femenino.

Y es precisamente esa sangre lo que más rechazo genera. Nos han acostumbrado a las noticias sangrientas en la prensa escrita y televisiva y, sin embargo, cientos de imágenes con sangre menstrual son censuradas a diario en diferentes medios.

¿Por qué ocultarla cuando es una señal de salud y hacer negocio con ella cuando está relacionada con algo negativo?







«La sangre en las sábanas es deprimente. Para no tener que lavar a mano las manchas por la mañana, me meto un montón de papel higiénico en las bragas junto con la inútil compresa, y procuro estar muy quieta toda la noche. A veces me encuentro coágulos enormes de sangre que me recuerdan a trozos de hígado crudo. Supongo que es la envoltura de mi útero cayendo en capas de un centímetro de grosor, y que así es como funciona la menstruación. Todo esto aumenta la penosa sensación de que algo funciona terriblemente mal, pero va contra las reglas del juego mencionarlo siquiera.»


- Cómo ser mujer. Caitlin Moran






«Cuando fui de vacaciones a la playa con mi familia, no sabía ponerme un tampón y me daba mucha vergüenza que mi madre me ayudase, porque era un maldito trozo de algodón y yo era incapaz de ponérmelo. Así que mientras todos estaban en la playa, yo llené un poco la bañera de la habitación del hotel y me quedé allí, sola, con el agua teñida de sangre de mis entrañas, llorando y cagándome en la puta empresa que fabricó los tampax.»

- Anónima




«No me sorprende que la mujeres hayamos estado tanto tiempo oprimidas por los hombres, pienso restregando mis bragas con un cepillo de uñas y un jabón de brea en el cuarto de baño. Quitar la sangre seca del algodón es un coñazo. Estábamos tan ocupadas frotando y frotando que no pudimos hacer campaña a favor del voto femenino hasta que aparecieron las primeras lavadoras.»


- Cómo ser mujer. Caitlin Moran.



@lauraymd | 2017

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